martes, 22 de marzo de 2011

EL VALOR DEL PERDON


Me siento en deuda, con la vida, con mis padres, que me dieron la vida, con mi pareja , que me mantiene más viva, con mi hija que me la hace cada día maravillosa. Con mis amigos , con los que comparto la vida y las palabras que liberan el alma. Con Vietnam y la familia biológica de mi hija, que hicieron mi sueño posible; pues dandole la vida y cediendola llego a nosotros, con mi trabajo que me recarga de energía cada día, con mis niños que dan vuelo a mi imaginacion y me ponen las pilas cada día con sus pequeñas crisis. Porque sus crisis son su cambio (como dice la etimología de la palabra) y en esos cambios yo crezco.




Varios frentes en estos dias me hacen reflexionar sobre el rencor y el perdon. Son dos palabras con las que he trabajado en lo personal y trabajo cada día. Para liberarme de lo primero y conseguir sentir plenamente lo segundo y sentirme libre y ser yo, sin cargas generacionales y familiares que no me apetece llevar y para aceptar a traves del perdon y perdonarme a mi misma. Comence perdonando mis debilidades para las cueles tuve que perdonar a quienes me hicieron daño. Porque tu mayor verdugo será tu mejor maestro y entender esto costó, dolió, pero ahora, con todo lo que he de crecer aún, miro y siento de otra forma a mi padre. Desde la honra y el respeto, a traves del perdon, me han llevado a un amor que no creí sentir jamás.




Ese perdon me dio vida. Creo fervientemente en que nadie hace daño por hacer. Nuestros verdugos son victimas y siendo victimas se hicieron verdugos. De donde no hay no se saca fácilmente, el amor se enseña, "se mama", se siente, se crece, se hace a través del amor y a veces los órdenes del amor estan dañados y quien no da, quizás no recibio de quien debía recibir y si no recibes no aprendes a amar y si no sabes amar, no puedes saber ser padre o madre, amigo, pareja, amante etc....




No todos tenemos y sentimos la fuerza y la voluntad de crecer y rehacernos de las cenizas del desamor y la consecuencia a veces es el abandono, en cualquiera de sus especies. Hacia uno mismo, hacia los demás, hacia tu pareja, tus padres, tu familia, amigos e incluso tus hijos. No se trata de disculpar, sino de perdonar. Si sentimos profundamente ese perdon, lo hacemos nuestro, en mi modesta opinion, podemos transmitirlo y solo el perdon te libera. Pues si permanecemos en el rencor, permanecemos unidos, vinculados a algo nefasto y destructor. Porque hay vínculos patologicos que te hacen débil e infeliz. El perdon te libera del vínculo y en esa liberacion podemos establecer nuevos vinculos, empezando con nosotros mismos. Nos vinculamos a nosotros, aprendemos a querernos, a pesar del daño que nos han hecho, aprendemos que la responabilidad o la culpa no es nuestra, no nos pertenece a nosotros y soltando ese vinculo defectuoso que nace del dolor y la pérdida, podemos llegar a ser nosotros mismos y llegamos a amar mejor.



Ese es para mi el valor del perdon, porque si aprendemos a perdonar a pesar del dolor, podemos crear un mañana limpio de errores, en el que el pasado solo cuenta para aprender del error. Y solo a través del perdon de los demás nos llegamos a perdonar en nuestros errores. La vida además de maravillosa, no es fácil y es mucho más resilente vivir con la posibilidad del perdon que no es olvidar o no saber defenderte, todo lo contrario. No es olvidar sino recordar sin rencor y crecer ante la adversidad.


Perdonando aprendemos a perdonarnos y esto es vivir con un "plan b" , con "un az bajo la manga" vivir con una flor y con un escudo y una espada. No se trata de justificar, sino de perdonar lo aparentemente injustificable. No es endulzar o edulcorar la verdad, es aceptarla y a pesar del dolor perdonarla. No es negar una emocion, todo lo contrario, es permitirnos sentirla, elaborarla, acompañar al dolor, sentirlo y con el sentimiento ayudar a que se disipe el dolor y crezcamos en el amor. Todas las emociones son buenas, porque nos permiten liberar cargas, pero si no pasamos de la ira, nos quedamos en la ofuscacion y no crecemos, nos quedamos anclados en el rencor. No llegamos a la liberacion.




Solo si somos capaces de sentir, desde el pleno convencimiento de que es posible el perdon, nos liberamos del rencor que nos ata a nuestros verdugos. Libres de ellos dejamos de actuar como victimas o como verdugos. Nos defendemos sin agresión y en ello, obtenemos equilibrio y serenidad. La envidia, la rivalidad dejan de tener sentido, la resilencia, el crecimiento personal y la autosuperacion en definitiva son más fáciles.

5 comentarios:

Xiao dijo...

Todos necesitamos sentir que hemos perdonado para sentirnos libres. Ese es el objetivo. El rencor no ayuda, pero a veces, sólo a veces, pone en el camino. Y cuando nos despojamos del rencor, llegamos a perdonar.
Un abrazo amiga. Os quiero mucho.

lolithania dijo...

La verdad que cuándo perdonas te sientes liberado de un peso, pero no siempre se puede.
Cuándo te hacen mucho daño y sobre todo cuándo lo hacen a través de tus hijas porque saben que es la única manera de que te duela, ahí, sí, jamás perdonaré y jamás se me irá el rencor que siento hacia estas personas, más si son familia y sabes lo que has pasado para llegar a ser madre.....pero si te digo que desde que tengo este rencor y este dolor no consigo estar tranquila...por eso se que nunca volveré a ser la misma porque no me deja ser libre y es un lastre que llevo a diario.

Beos preciosa, ah!!, sabes algo de Isabel??

Concha dijo...

Leo y releo tu post que habla de algo que me toca directamente.
Yo he dejado atras el rencor, pero dolerme me sigue doliendo, y es que perdonar, pues no siento que yo sea quién puede o no hacerlo. Seguiré trabajando en ello.
Un beso

Mei dijo...

El perdón y el olvido del odio es lo único que te libre al alma del aprieto del rencor...Yo llevo dos años intentando librarme del odio que me invadió cuando llegó mi hijo a casa, y estoy perdonando aún a los muchos que por su omisión dejaron a mi hijo en las más absolutas de las ignorancias como persona, en el más absoluto abandono...Y la verdad...me siento más libre y radiante, por dentro...Sí creo que debemos personar para soltarnos de las cadenas, lo que ocurre es que todo lleva su tiempo...

Mary Carmen y Fernando dijo...

Te he dejado un comentario para tí en mi última entrada pasa a leerlo.
Gracias por acompañarnos en este camino que no es de rosas precisamente.
Un beso enorme.
Mary-Carmen