martes, 9 de noviembre de 2010

Eres mi hija



Unas semanas de silencio, han pasado rapidas. Con alegria de asignaciones cercanas, con alguna tristeza de algún ser querido, con la quietud vibrante de la maternidad, con los ojos y las miradas de mi hija, con la sonrisa de su padre, con las conversaciones con mi madre, ahora ya madre-madre y no madre-hija unicamente, con la falta de tiempo y el absoluto aprovechamiento de cada risa y cada beso. En medio de ellas, algún malentendido, que me han tocado el alma y la fibra de esta maternidad adoptiva, que tanto nos hace a veces sufrir antes del encuentro.


En estas semanas una cuestión instigada y avivada en mi mente ¿porque eres mi hija? ............



MI RESPUESTA

Eres mi hija por que así debió ser.
Mas allá de una voluntad, se unieron dos.
Mi voluntad de tenerte como hija
y la tuya de hacerme tu madre.

Porque creo en el hilo rojo,
porque creo que tu nos elegiste, antes de "ser" incluso.
No elegiste mi vientre, pero elegiste mi alma, mi piel y mi familia.
No nos unen genes o células, nos unió el amor.
No viniste por azar, por descuido o desamor; porque tú...
tu estas más allá de una incapacidad o
falta de voluntad por quererte o cuidarte.


Tu decidiste, desde el lugar que habitabas sin ser ,
antes de tener presencia física , antes incluso
ya eras materia divina y ya entonces nos elegiste.

Elegiste a unos padres al otro lado del mundo
¿porque todo debe ser fácil? ¿no es mejor aprender de la dificultad?
Nos demuestras cada día que eso es así
y que cuanto menos fácil es, más nos enganchas...

Porque las cosas que no son fáciles,
pueden ser sencillas y esa sencillez se nutre de tu grandeza.
Nos haces ser mejores , desear ser mejores y
nos llevas de puntilla a rozar el cielo.

No, no estaba en nuestro camino, la facilidad inicial del vínculo sanguíneo.
Estaba el atolladero de esta paternidad burocrática-emocional.
Estabas tú, en un camino que se inicio maltrecho,
con trazas de desidia, de renuncia, de desamparo... quizás de desgana.

Pero ese camino encontró su cruce, en otro continente
con otro color, con otro idioma, el del corazón
con otros ojos, los del corazón, los de lo dispensable.

Estabas tu para transformar todo eso,
para convertir la desidia en encuentro,
la renuncia en compromiso,
hacer amparo , abrigo, sostén y cobijo del abandono.

Tu hiciste posible la metamorfosis,
tú eres la hermosa mariposa que transformo la seda del gusano,
llenas la vida de color y alejas todo rastro de infortunio.

Me cuesta recordar los baches, los obstáculos al tenerte al lado.
Me cuesta comprender algunos porqué simples y me aclaras
con la transparencia de tu ternura el mayor PORQUE,
ese que me pregunté durante 5 años.
porque así es, no hay ninguna duda


ERES MI HIJA PORQUE ASÍ DEBIO SER.