Los días que restaron en Vietnam antes de volver los recuerdo, aun muy presentes por el poco tiempo que hace, largos, pesados por el calor y la novedad de la maternidad. Julia y yo tuvimos una gastroenteritis que nos llevó al hospital francés, nada serio que no se le curara con leche sin lactosa (nos dieron desde la ecai una leche para ella y ella nunca habia tomado leche) y con suero para la mamá. Pero el cansancio, los dias sin comer nada (¿quien hace dieta blanda en Hanoi?) y sin apenas dormir, pues mi Bien tenía muchos miedos de noche y dormía pegadita a nuestro cuerpo, sentados porque tumbados se asustaba, y esto agota a cualquiera, además de no descansar , el temor y la pena al ver sufrir a una criaturita de 6 mecesitos. Nos tenía miedo, echaba de menos su ambiente, pero se consolaba en brazos, era un querer y no poder o al revés a veces.
Así y todo (gastroenteritis y falta de sueño) nos fuimos a Halong, un crucero de dos días inolvidable en un camarote estupendo. Allí comenzamos a mejorar, a conocernos y querernos más y en definitiva a ser familia.
A la vuelta nos quedaron días de paseos por el lago, mucho tiempo en el centro comercial, unico lugar apacible y un oasis para el calor y haciendo vida de familia en el hotel. Nos cambiamos a uno mas grande, una suite y en una zona "más occidental" ya que en plena crisis estomacal yo no podia más con los olores de Vietnam centro. Sin casi poder respirar y ese olor tan fuerte....
En la embajada y con los papeleos fue todo bien y salimos el dia previsto, se portaron bien en la embajada a pesar del retraso en nuestro juicio, salimos con las demás familias para España. Hicimos algo más de turismo, algunos templos más, como el de la Literatura. Julia cada vez estaba más contenta y más guapa. Se le iban quitando sus ojeras y tez blanquecina y el sol le iba dando calidez a su carita. Pero aún no era ella misma ahora lo se.
Era una niña "resignada" a lo que quisieramos, no protestaba, apenas lloraba, reía muy poco (comparado con ahora alli parecia mucho) y no se atrevía a ser ella misma. Me gusta más mi Bien de ahora, que decide sin más quien le gusta y quien no y con quien y donde quiere estar. Tiene su genio, que intentamos encauzar, dejandolo salir y educar pero sin coartar su libertad de decision, de unos 7 mecesitos.
El momento más feliz que recuerdo en la vuelta fue cuando del avión segundo, el que nos llevaba de Bangkok a Madrid, despegó y vi en la pantalla destino Madrid. Sentirme cerca de España me liberó y me sentí fuerte. Mi Julia lo notó, ya que antes prefería estar con papá ( no me rechazaba pero elegía a papá, yo tambien lo hubiera hecho en Vietnam) y desde ese mismo instante, en el avión quizó estar conmigo, ahora estoy en una nuebe con ella en brazos todo el dia y con una "mamitis" que me hace sentirme la persona más feliz y afortunada del mundo.
Ahora come y duerme mejor, sus miedos van siendo menos, aunque aun tenemos dias de pesadillas y en definitiva, la voy viendo más adaptada y feliz y ver feliz a mi hija es la que más me importa en el mundo y lo que me mueve.
Pensé haber dicho adiós a Vietnam al principio, ya que no lo he pasado siempre bien allí, pero cada día en mi corazón siento más un hasta luego que un adios. A este país que vio nacer a mi hija y que sin duda nos ha dado una visión de nuestra vida más amplia, más llena y más feliz; le debemos tanto......
9 comentarios:
Eso que cuentas de Bien me suena; con Carmen pasó algo parecido: ella no lloraba y parecía buena señal. En el fondo era resignación a lo que hacían con ella aquellos dos desconocidos que hablaban rarísimo. Y tenía miedo, ahora lo reconozco en su geto.
Me alegro que estéis aquí y me alegro de haber sido la primera en abrazaros, aquí, en casa.
Un beso
Carmen
Sobretodo de haberos abrazado....
Ojalá pronto todos los que esperamos podamos sentir la felicidad que ahora sentís vosotros, disfruta a tu pequeña porque el tiempo pasa muy pronto cuando se es feliz y sin darte cuenta se hará grande y no se dejará achuchar tanto como cuando son pequeñitos.
Un beso muy fuerte.
Mary-Carmen.
Bien está lo que bien acaba, y en vuestro caso Bíen acabado está. Tus palabras me han traído muchos recuerdos, sonidos, imágenes y olores de un Haití que ya sólo existe en mi mente. Recuerdo el avión de vuelta, Barajas, nuestros amigos, el AVE, nuestro recibimiento en Santa Justa,... y con la emoción de aquello no me dí cuenta que justo detrás venía todo Haití esperando (como siempre ha hecho a lo largo de la historia).
Ahora sois una familia recién estrenada pero con unas "hechuras" que ni el mejor sastre lo hubiese hecho mejor. Tiempo al tiempo que como me enseñó Silvia (y no me canso de repetir): la obra va pidiendo material.
Veros felices aumenta nuestra felicidad, tal vez porque conocéis el secreto que encierra una de mis frases preferidas Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos. Y está claro que vuestros corazones no necesitan graduarse la vista.
Besos corianos.
Sigues haciéndo con tu relato que me acuerde más si cabe de los míos. Me encanta leerte, me encanta veros en la foto, la de Fernando con su HIJA no tiene precio y bueno que decirte que me parece que somos los únicos que faltamos por conocer a Bìên, jooooo para cuándo???
Besoooooos grandes para los tres.
Preciosa la foto de Fernando con Bien!!!!!!.
Me encanta que escribas tu aventura en Vietnam, porque aunque ya me has contado gran parte, me gusta volver a leerla.
Esos dolores de parto que sufriste sin duda se olvidarán, tu hija hará que cualquier dolor haya merecido la pena, y sin duda ese pais lo sentirás como parte de ti, porque lo es de tu hija, estoy segura.
Muchos besos
Isabel
Me alegro muchísimo de que Bien ya haya podido ser niña y persona ante todo, que ya pueda decidir auqnue sea tan pequeñita, que saque su genio y que se sienta cómoda y sin miedos. Muchas felicidades, eso significa que estais haciendo muy bien vuestra lagor. Un abrazo
Te he dejado una nominación en mi blog. Échale un vistazo. Es la primera entrada de hoy (que hay dos)
Besos
http://lamaternidadtodaunaaventura.blogspot.com
Tenéis una hija preciosa.
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