domingo, 26 de octubre de 2008

Un hada oriental

Una vez en un país lejano, entre oriente y occidente un hada estaba pensando. Ese hada que tanta paz transmitía decidió hacer un regalo a dos almas que se deseaban la una a la otra.
Una de ellas desde oriente, veía cada día salir el sol y le pedia un deseo: quería tener unos seres que la quisieran, la mimaran y la cuidaran siempre. Además había oído que podían enseñarle a amar, confiar, tener paciencia, sentirse en paz y a vivir todas las emociones que le inspiraba aquel gran sol.
La otra desde occidente veía ocultarse el sol, y justo antes de que el último rayito tocara su alma, pedía su deseo: quería unir su alma a otro alma que llegara de oriente, necesitaba querer y ser querida, enseñar y aprender y compartir todos aquellos deseos y esperanzas que en su corazón guardaba y que el sol cada día hacía crecer.
Aquel hada quería unir a las dos almas que además sabía que habían nacido para ser unidas, pero estaban tan lejos que no sabía como hacerlo. Le pidió entonces ayuda a Dios . Él sólo le dió un fino pero fuerte hilo rojo.
¿Qué hacer con él? - pensó el hada. Entonces el sol, que se despertaba y se acostaba cada día con aquellas dos almas pidiendole ser unidas, decidió proponerle algo al hada. ¿Por qué no las unes con ese hilo?.... El hada respondió: pero desde tan lejos , de oriente a occidente..... ¿cómo llegarán a unirse? ..... Fue así como preguntaron a Dios, pues Él todo lo sabe.
La respuesta estaba muy clara, así que Dios les respondió : LAS UNIRÁ EL AMOR..... Así aquel Hada, ayudada por Dios y con el consejo del sol, que todo lo ve, unió a dos almas que siempre estuvieron destinadas a unirse, una de oriente y otra de occidente.

Nunca se había visto unos ojos rasgados que reflejaran tanta alegria ni unos ojos redondos que desprendieran tanta paz. La paz hecha ternura invadió el mundo y oriente y occidente se acercaron. Occidente tiró del cordón hasta que oriente y occidente fueron uno.

Dos almas se unieron y el amor venció, el hilo las unió. Una mamá en occidente y un hijo en oriente nacieron para ser madre e hijo porque también así lo decidió Dios.

1 comentario:

Chicdinamicos dijo...

Hola Laura, le he leido este cuento tan bonito a mi Irene y le a encantado. Está muy bien. Ahora seguire curioseando tu blog, pero veo que tiene buena pinta
Besos
Angeles e Irene