Una vez en un país lejano, entre oriente y occidente un hada estaba pensando. Ese hada que tanta paz transmitía decidió hacer un regalo a dos almas que se deseaban la una a la otra. La otra desde occidente veía ocultarse el sol, y justo antes de que el último rayito tocara su alma, pedía su deseo: quería unir su alma a otro alma que llegara de oriente, necesitaba querer y ser querida, enseñar y aprender y compartir todos aquellos deseos y esperanzas que en su corazón guardaba y que el sol cada día hacía crecer.
¿Qué hacer con él? - pensó el hada. Entonces el sol, que se despertaba y se acostaba cada día con aquellas dos almas pidiendole ser unidas, decidió proponerle algo al hada. ¿Por qué no las unes con ese hilo?.... El hada respondió: pero desde tan lejos , de oriente a occidente..... ¿cómo llegarán a unirse? ..... Fue así como preguntaron a Dios, pues Él todo lo sabe.
Nunca se había visto unos ojos rasgados que reflejaran tanta alegria ni unos ojos redondos que desprendieran tanta paz. La paz hecha ternura invadió el mundo y oriente y occidente se acercaron. Occidente tiró del cordón hasta que oriente y occidente fueron uno.
Dos almas se unieron y el amor venció, el hilo las unió. Una mamá en occidente y un hijo en oriente nacieron para ser madre e hijo porque también así lo decidió Dios.
1 comentario:
Hola Laura, le he leido este cuento tan bonito a mi Irene y le a encantado. Está muy bien. Ahora seguire curioseando tu blog, pero veo que tiene buena pinta
Besos
Angeles e Irene
Publicar un comentario